domingo, 15 de enero de 2012

Se ha dicho... sobre Escombros de la memoria (El Adelanto Bañezano)

En primer lugar enhorabuena por este libro, que, además de instruir, es sumamente entretenido.

Gracias, para mí también lo ha sido. Bucear en la trastienda de la historia más íntima, tiene la grandeza de humanizar y de no perder la perspectiva de que todo cuanto acontece es efímero y que siempre estamos de paso. Tener claros los referentes te hace ser más humilde. Uno no es más importante que otro porque ahora le toque vivir este tiempo.    

¿Qué quiere decir "Escombros de la memoria?

 Tras él se esconde el afán por recomponer ese pequeño mosaico que es nuestra intrahistoria; la que está diseminada por aquí y por allá; unas veces es el testimonio de la gente y, otras, los documentos o referencias a hechos puntuales que graban el acontecer de un pueblo. La memoria rota, sus escombros, los podemos hilar como lo haría un antropólogo; y esos mismos escombros –la norma social quebrantada y hecha jirones a causa del delito y sus franquicias-, también tienen aquí su particular resarcimiento o recomposición. Ambas cosas pretenden conjugarse en la novela y en el título.  
  
¿Crees que la leyenda se funde con la historia?

Sí. He tomado como referencia acontecimientos puntuales de otro tiempo, hechos reales, historia al fin y al cabo, sobre los que construir la trama que desarrollo. El resultado es una fusión de usos, costumbres, historia y ficción criminológica. Una mixtura poco habitual, pero que ha ido engranando sin dificultad.

La intriga y el suspense jalonan el argumento, con dos personajes, mentor y discípulo, como hilo. ¿Qué pretendes al hacerlo?

Tenía que personalizar la trama. Consciente o inconscientemente, quise rendir tributo al tándem formado por Sherlock Holmes y su acólito Watson, o a aquel otro formado por Fray Guillermo de Baskerville y su ayudante Apso, del libro y película “El nombre de la Rosa”. Esta vez serían producto nacional y del Páramo Bajo Leonés. Se llamarían Juan Herminio y Demetrio, cura y mozo solterón.   



¿Por qué los títulos de los capítulos en latín y con connotaciones religiosas?

Es un homenaje más a lo antiguo. Al tiempo, quiero darle un toque de misterio, de cierta evocación nostálgica. Parece que todo lo que tiene que ver con los códices antiguos, los tapiales derruidos de viejos monasterios, las horas de oración, la farmacopea de botamen y monje herbolario…, te introducen, sí o sí, en la intriga.    

Me ha gustado la frase: la vida es el arte del encuentro.

Es verdad. Quien camina con la mirada abierta, se da cuenta de que todo cuanto acontece palpita y tiene vida propia. Saberla reconocer sólo requiere de pequeñas dosis de inquietud y humildad. Todo cuanto pasa por el tamiz de nuestra mirada es enriquecedor, creativo. Así visto, el paso por la vida se hace arte; siempre a la busca del encuentro, de las sensaciones que habitan en las infinitas formas.

¿Qué aporta la combinación de esta tierra, sus gentes y sus tradiciones, con la criminología?

Combinar  tradiciones con criminología, pudo ser un atrevimiento; pero la mezcla de las dos hace que, donde acaba lo etnográfico, comienza lo criminológico y viceversa. Un calidoscopio de formas muy sugerente.
Valoras los oficios: carpintero, herrero...
Claro, porque lo tecnológico está produciendo unos vacíos de conciencia preocupantes. En aquellos oficios de antaño, había una comunión con la naturaleza que hoy es impensable. Aguzar una reja o cepillar un trozo de madera de nogal, denotaba cierta hermandad y  respeto por los recursos. Hoy, la tecnología provoca cierta anomia, un desplazamiento de todos aquellos valores que yo considero necesarios por lo humanos que son.    


Utilizas la expresión "buena gente". ¿Crees que sigue en uso?

Sí, y además abogo porque, cuando alguien es merecedor de esta expresión que tan sencillamente resume la bonhomía de algunas personas, se haga sin rubor. Sin complejos.

¿Qué intentas comunicar al lector?

Que sea coherente con la forma de pensar y hacer. Lo que para mí supone un estilo de vida. Compartirlo, es agrandar los límites de esa expresión que me decías antes de que la vida es el arte del encuentro.

Vas a donar parte de las ventas a la AECC de La Bañeza.

Te hablaba antes de intentar ser coherente con un estilo de vida. Pues esta es una de esas acciones que redondean la expresión. Alguien dirá que hay otras acciones más solidarias. Si he escogido ésta, no ha sido por casualidad. Conozco su trabajo muy de cerca por razones familiares.

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